Publicado el 4 noviembre, 2011 por Prensa Alcaldia de Baruta en Noticias
 
 
 

GERARDO BLYDE // MODELO DE IMPUNIDAD

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altAl sistema judicial no se le destinan los recursos que se requieren para el combate del delito

 

 

 

altAl sistema judicial no se le destinan los recursos que se requieren para el combate del delito

La impunidad es, sin duda, el gran reto a vencer en un país en el cual muchos hacemos esfuerzos diarios para combatir la delincuencia pero, tristemente, al tiempo se liberan a los delincuentes. Mientras quien delinque tenga la certeza de que aun cuando sea atrapado será liberado, la inseguridad en el país no disminuirá. Sólo en el mes de octubre en Baruta nuestra policía municipal logró desmantelar a tres bandas de delincuencia organizada dedicadas al secuestro express, y robo de viviendas y de vehículos.

Cuando se promulgó la nueva Constitución se nombró una comisión de reforma del Poder Judicial. La base de los planteamientos que allí se hicieron giraban en dos sentidos: aumentar el número de jueces para descongestionar el número de causas por juez y realizar serios concursos de oposición a los fines de nombrar jueces probos e independientes. Se criticaba fuertemente lo que se denominaban las tribus judiciales, era sabido que jueces complacientes servían a los intereses de escritorios jurídicos poderosos.

Lo primero se hizo a medias, aún son insuficientes el número de jueces y siguen totalmente congestionados los tribunales, repletos de causas que no avanzan con la celeridad necesaria. Siempre se ha dicho que justicia tardía no es justicia. Entonces en Venezuela simplemente no hay justicia. Lo segundo, los concursos, se quedaron en veremos, se hacen algunos como para cumplir, pero ¿quién puede decir que tenemos un sistema judicial repleto de jueces independientes?

Lo cierto es que, a once años de vigencia de la Constitución que pretendió refundar el Estado y dentro de ello reformar el sistema judicial, nada importante se ha hecho. Las viejas tribus fueron sustituidas por nuevas tribus, el colapso de causas en los tribunales se mantiene, la falta de justicia oportuna es la regla y, como consecuencia, la impunidad crece cada día.

El 75% de los delincuentes que son atrapados hoy en flagrancia en todo el país, son liberados en las siguientes 72 horas por los tribunales. Cuando son atrapados de nuevo, salta que los delincuentes en cuestión en muchos casos gozaban de un beneficio de régimen de presentación. Un juez los había soltado y, por supuesto, continuaron con sus prácticas delictivas.

Se pueden tener las policías más eficientes del mundo (que no las tenemos) pero si no hay condena al delito, no habrá una política de Estado seria en materia de seguridad. Hoy los venezolanos viven aterrados y los índices de homicidios crecen de manera exponencial. Si antes estábamos mal, luego de 12 años de revolución chavista estamos mucho peor.

La seguridad abarca el tener buenos cuerpos policiales bien equipados, profesionalizados; un excelente cuerpo de investigación científica con dotación tecnológica para poder realizar sus labores con eficiencia; miles de Fiscales del Ministerio Público para que cada fiscal no tenga sobre su escritorio un promedio de dos mil casos; miles de jueces independientes que apliquen justicia y, finalmente, centros penitenciarios en los que se respeten los derechos humanos y no se permita el funcionamiento de bandas que los controlen.

Mientras se destinan recursos cuantiosos para la adquisición de armas de guerra, modelo que se repite de nuevo en el presupuesto del próximo año, al sistema judicial venezolano no se le destinan los recursos que debería tener para que sea la herramienta eficiente que se requiere para el combate del delito. Es por ello que la inseguridad ha crecido. La inseguridad no ha estado en la agenda del Gobierno Nacional hasta que finalmente le reventó en la cara el reclamo de las miles de madres que pierden a sus hijos en la espantosa guerra en la que vivimos todos a diario. El Gobierno trabajó muy bien para desmantelar el viejo Poder Judicial, que había que desmantelarlo, pero lejos de construir un nuevo sistema eficiente e independiente, lo que terminó creando fue un Poder Judicial sumiso a sus designios. Su ambición de controlarlo todo y de ser la cabeza de todos, el modelo hegemónico del poder, es el mismo modelo que ha usado para montar un Poder Judicial ineficiente y, por tanto, que contribuye con la impunidad.

El próximo año elegiremos a un nuevo Presidente. Muchos esperamos que quien sea electo entienda a profundidad este inmenso problema, el más importante que enfrentamos todos los venezolanos. Una vez que lo entienda estará convencido de que no debe someter al Poder Judicial a sus designios y, por tanto, le otorgará a todo el sistema judicial los recursos necesarios para que pueda hacerse funcional. Es hora de parar una carrera armamentista para guerras imaginarias y destinarle recursos al primer problema de todos los venezolanos.

gblyde@gmail.com @GerardoBlyde

Fuente: El Universal