Publicado el 30 septiembre, 2011 por Prensa Alcaldia de Baruta en Baruta con
 
 
 

GERARDO BLYDE // SIETE GOBERNADORES Y UN DESTINO

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altSi el Gobierno es sordo, eso no tiene remedio. Lo que sí tiene remedio son los problemas de Venezuela

 

 

 

altSi el Gobierno es sordo, eso no tiene remedio. Lo que sí tiene remedio son los problemas de Venezuela

Se reúnen cada poco (no cada mucho). Son gobernadores de siete estados de Venezuela, ubicados de Occidente a Oriente de territorio. Se suma a ellos el Alcalde Metropolitano de la Ciudad de Caracas. No se juntan para desperdiciar el tiempo ni para escuchar a caudillo alguno dando órdenes o cantando coplas. Su lucha principal es por la descentralización, a la que no ven como una simple muletilla de moda en un discurso político cuando la ocasión está de fervor escénico. Creen en ella y han demostrado que funciona. Tienen comprobada experiencia en el Gobierno municipal y/o regional. No son paracaidistas que llegaron a esos cargos porque un dedo mágico los señaló. Fueron elegidos por sus pueblos y a sus pueblos se deben.

Ellos saben bien que la concentración de poder en Caracas y, peor aún, en los patios de Miraflores, hace mucho daño a los venezolanos. Que perjudica la vida de todos los días y todas las horas. La descentralización, además de fortalecer la posición de los ciudadanos de los diferentes estados, garantiza que la atención a los problemas locales y regionales sea efectiva, eficaz y eficiente.

Dineros públicos

El Gobierno nacional, centralista y concentrador de poder como se usaba en tiempos pasados, ha decidido obviar a la Constitución Nacional y apropiarse, no sólo de competencias y facultades que claramente pertenecen a los gobiernos regionales, sino que, además y por si fuera poco, adueñarse de multimillonarias cantidades de dineros públicos que tocan a esos gobiernos de los estados. Un despojo pues, vil y directo. El Gobierno nacional le quita a las gobernaciones -y por ende a los ciudadanos de los estados- los bolívares necesarios para atender la salud, la educación, la vialidad, etc. Es decir, todo lo que tiene que ver directamente con la calidad de vida.

Dejo por fuera de esa lista adrede y muy particularmente al tema de la seguridad ciudadana, porque ahí ya el despojo se ha traducido en un asunto de vida o muerte. Dinero que el Gobierno nacional le quita a las gobernaciones (y a las alcaldías) es plata que se le escamotea a los sistemas de seguridad y a las policías regionales y municipales, que son las que cuidan las vidas y los bienes de las personas. Los ciudadanos no pueden, como quizás en el caso de la salud o la educación, buscar esos servicios fuera de su área de vida. La seguridad es necesaria en el lugar donde la gente vive y trabaja, donde tiene su negocio o comercio y su lugar de residencia, donde se recrea, donde compra sus alimentos y productos de consumo. Y es ahí, en su área, donde a los venezolanos los están robando, violando, asesinando. El Gobierno nacional perpetra entonces un acto de severas consecuencias cuando les quita a los gobiernos regionales y municipales esos dineros que le tocan por derecho propio.

El diferencial

Estas no son palabras que escribimos para llenar un espacio semanal en este periódico. Pongamos un ejemplo claro y sonante. Hace unos meses hubo una devaluación, es decir, se determinó un cambio mayor por cada dólar. Ello ha debido, como es lógico, generar un aumento en igual medida de los fondos destinados al situado que reciben cada una de las gobernaciones. Pero no ocurrió como la lógica de toda buena administración pública indica. Resulta que el situado se quedó igual que antes de la devaluación. El diferencial se lo quedó el Gobierno nacional. Y como ese podríamos dar muchos ejemplos.

El próximo Gobierno que elegiremos todos los votantes aptos constitucionalmente para hacerlo el próximo octubre de 2012 deberá comprometerse con la democracia y muy especialmente con la descentralización. Es allí donde está la solución a tantísimos problemas que aquejan a la población venezolana. Los siete gobernadores, acompañados por el Alcalde Ledezma, tienen un destino. Descentralizar no es una simple consigna. Es un estandarte, una bandera, un compromiso. Es una manera moderna y de primer mundo de gobernar.

Estos siete gobernadores se reúnen cada cinco o seis semanas y adelantan un programa detallado que incluye diagnóstico, propuesta y solución. Si el Gobierno actual es sordo, eso no tiene remedio. Pero lo que sí tiene remedio son los problemas de Venezuela, porque muchos son causados por un Gobierno añejo y desgastado que no cree ni en la gente, ni en la Constitución, ni en el país.

Escuchen a los gobernadores. Ellos tienen la palabra.

gblyde@gmail.com

twitter: @gerardoblyde

Fuente: El Universal, p. 3-6