Publicado el 12 agosto, 2011 por Prensa Alcaldia de Baruta en Noticias
 
 
 

GERARDO BLYDE // PAREN LA IMPROVISACIÓN

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alt¿Cuántos muertos más debe haber para que se haga lo que se debe?

 

 

 

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Por si fuera poco el hacinamiento en todos los centros penitenciarios del país, el descontrol por parte del Estado venezolano que por décadas ha existido, las mafias enquistadas en sus senos y la corrupción de los custodios internos y externos, ahora se produce una medida reactiva que pretende trasladar a los centros policiales el problema no resuelto en las cárceles.

En días pasados, un individuo que pagaba condena y que recibió una medida sustitutiva conforme a la cual podía salir a trabajar en el día y regresar a a dormir, estaba “rumbeado” en una discoteca y allí le disparó a otra persona. Cerramos la discoteca por no controlar el ingreso armado de personas, pero nos preguntamos: ¿qué hacía este sujeto fuera de la cárcel a esas horas? Simple: había pagado a sus custodios para no tener que ir a dormir al penal. Así de corrupto está el sistema. No la lleva fácil la nueva Ministra para las prisiones. Pero no es con medidas impulsivas que va a solucionar los problemas.

La pasada semana la Ministra dictó una medida prohibiendo el ingreso de nuevos detenidos a las cárceles, en principio de manera indefinida. El propio Chávez -en cadena- hubo de enmendarle la plana y limitar el asunto a un mes.

El pasado domingo expusimos que, incluso reducida a un mes, la medida es inadecuada. Advertimos que no pasaría una semana antes que la mayor parte de los sitios de reclusión temporal de los que disponen todos los órganos de seguridad del Estado comenzaran a colapsar. En efecto, ya en esta semana en varios estados se produjo el colapso en muchas sedes de policías regionales y municipales y varias otras están en etapa crítica, a punto de convertirse en sitios con el mismo hacinamiento de las cárceles.

El Presidente, acertadamente, en esa misma cadena nacional, destinó recursos para la construcción de nuevos espacios penitenciarios. Los existentes tienen capacidad hasta para 14.000 personas. Hoy los detenidos superan los 50.000. Demasiado tardaron en percatarse de tamaña aberración. Sin embargo, mientras los nuevos centros se construyen, no puede prohibirse el ingreso a los existentes a aquellos individuos que, conforme a la ley, los tribunales determinen que deben estar recluidos mientras sean juzgados. Nos referimos a los delincuentes de alta peligrosidad, los reincidentes, los atrapados en flagrancia y quienes cometan delitos graves. Estos deben ser detenidos.

La nueva Ministra, junto al alto gobierno, ha debido instrumentar un centro de reclusión temporal de emergencia antes de proceder a dictar una medida que, lejos de solventar los problemas, los agrava. Aún está a tiempo de hacerlo, pues día que pasa, día que se potencia el problema en las sedes policiales. El hampa no se tomará un mes de vacaciones. Los ciudadanos no pueden quedar más desamparados de lo que ya lo están y el hacinamiento carcelario no puede ser trasladado a las sedes policiales. El remedio resultará peor que la enfermedad.

La inseguridad es el principal problema de los venezolanos. Todo el sistema judicial debe ser analizado a profundidad y se deben tomar medidas integrales. Cada ente es un eslabón de la cadena. Prohibir el ingreso de detenidos a las cárceles hará que el primer eslabón -las sedes policiales- haga crisis de inmediato. En lugar de andar repartiendo tanto dinero venezolano a otras naciones, el presupuesto destinado a todo el sistema debe ser incrementado con carácter de urgencia. El retardo judicial en los procesos penales causa corrupción, hacinamiento carcelario e impunidad. Venezuela debe tener el doble de fiscales y jueces de los que tiene, para que la investigación fiscal y el proceso judicial avancen en todos los casos. Los centros penitenciarios deberían, como establece la Constitución, salir del control del Gobierno Nacional y ser pasados a las gobernaciones. Deben construirse cárceles de máxima seguridad para los criminales más peligrosos y de mediana seguridad para los otros, de modo de no mezclarlos en un mismo establecimiento.

Sólo una política de Estado coherente, con recursos y en la que intervengamos todos los entes involucrados, resultará exitosa para proteger la vida y los bienes a los venezolanos. Todos los esfuerzos que vienen haciendo desde el Ministerio de Interior y Justicia para el mejoramiento de los cuerpos policiales son apenas parte del conjunto de acciones que deben instrumentarse. Policías preventivas, de investigación, Ministerio Público, jueces y penales deben estar coordinados. Todas las partes deben confluir. Si una de ellas falla, todo el sistema se derrumba. La delincuencia conoce lo lento y corrupto del sistema. Ello los impulsa a seguir delinquiendo. ¿Cuántos muertos más debe haber para que se haga lo que se debe?

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde

Fuente: El Universal, p. 3-8