Publicado el 15 julio, 2011 por Prensa Alcaldia de Baruta en Noticias
 
 
 

GERARDO BLYDE // TARJETA ÚNICA

alt
alt

altTodos debemos unirnos bajo un solo comando, una sola campaña, una sola estrategia…

 

 

 

altTodos debemos unirnos bajo un solo comando, una sola campaña, una sola estrategia…

Una de las discusiones en desarrollo por estos días en el seno de la MUD gira en torno al tema de la tarjeta única para la elección presidencial. Esta discusión ha saltado ya a la opinión pública, lo cual valoramos como positivo pues permite esgrimir a cada cual sus argumentos para que todos nos formemos nuestro propio juicio.

Quienes defienden la necesidad de conservar la multiplicidad de tarjetas en la boleta electoral, tarjetas en las cuales se repita el nombre de quien el 12 de febrero próximo sea elegido como nuestro único abanderado presidencial, alegan dos razones básicas para sostener esa posición.

La primera es una razón visual: el chavismo no irá con una tarjeta única. A pesar de todos los esfuerzos que hicieron para tratar de desaparecer a los partidos aliados del chavismo, el PSUV no pudo absorber ni al Partido Comunista de Venezuela (PCV) ni a UPV (por citar a los dos más emblemáticos). Prefirieron ser cabeza de ratón a cola de león. Igualmente, aún sobreviven en muchos estados pequeños partidos regionales aliados al chavismo. Siendo así, exponen que sería un error que si en el tarjetón electoral la cara de Chávez estará en varias tarjetas, la cara de nuestro candidato estaría en desventaja al aparecer sólo en una. Que su repetición distribuida en múltiples tarjetas nos pondría en igualdad visual cuando cada elector se enfrente al tarjetón a la hora de marcar su opción.

La segunda es una razón partidista. Cada partido tiene derecho a medirse, a conocer cuánta simpatía genera entre el electorado. Aun cuando se tenga el mismo candidato, cosa que nadie discute y que se sabe necesaria para vencer, debe dársele a cada elector la libertad de votar por ese candidato en la tarjeta partidista de su preferencia.

Quienes hemos participado en diferentes procesos electorales, en unos como electores, en otros como actores y en otros incluso participando en el comando de campaña de un candidato presidencial unitario (como lo fue Manuel Rosales, quien aun siendo yo militante de otro partido me llamó para que conformara su comando luego de las declinatorias que a su favor realizaran en su momento Teodoro y Borges), sabemos lo difícil que resultaba unificar una sola estrategia de campaña teniendo una multiplicidad de partidos conformando una alianza electoral.

Si bien los dos argumentos de quienes defienden la necesidad de mantener múltiples tarjetas tienen su peso, la verdad es que al tener un solo candidato debe tenerse una sola estrategia de campaña y no tantas como partidos existan. De manera absolutamente natural, de existir varias tarjetas, cada partido tratará de hacer su propia subcampaña dentro de la campaña nacional para atraer a los electores hacia su propia tarjeta, sabiendo que no sólo nos estaremos midiendo para vencer al chavismo, sino que existirá en un segundo plano otra contienda entre los partidos aliados para medirse entre ellos. Eso sucedió durante la campaña presidencial de Rosales. Incluso, algunos partidos no usaban los mismos lemas y mensajes aprobados por el comando nacional; tenían sus propios lemas y mensajes en multiplicidad de pendones, vallas, avisos de prensa y comerciales de radio y televisión.

Un ejemplo exitoso de campaña fue la que realizamos para que no se aprobara la reforma constitucional integral que proponía el chavismo. En ella el único candidato fue la opción NO. Se procedió a un estudio profundo del contenido de aquella propuesta de reforma. Se produjo un solo documento de análisis y repercusiones de cada propuesta. De ese documento se extrajo los contenidos más importantes, aquellos que más afectarían de modo directo la vida de cada ciudadano. Se concentraron todos los esfuerzos y recursos en explicar esos contenidos y en defender la vigencia plena de la Constitución actual, sin permitir modificaciones. Hubo una sola campaña con una sola estrategia. Y se ganó. La reforma no fue aprobada por el pueblo venezolano. Imaginemos si cada partido aliado hubiera defendido el NO por una diferente razón de las más de sesenta que había y que se votara NO en su tarjeta. Muy seguramente hubiéramos perdido.

Nuestro candidato no puede tener tantos comandos y tantas estrategias de campaña como partidos lo apoyen. Todos debemos unirnos bajo un solo comando, una sola campaña, una sola estrategia que se fortalezca con el aporte de todos. No dudemos que si esto está bien hecho, quien busque un cambio modernizador para nuestro país sabrá encontrar la tarjeta única para votar por ese cambio. No subestimemos a los electores. No se confundirán si todo gira en torno a una sola campaña, una sola estrategia, un solo plan nacional construido entre todos y apoyado por todos.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde

Fuente: El Universal, p. 3-6